
Este año el gran éxito de los Goya ha sido sin duda No Habrá Paz Para Los Malvados, y después de su visionado, queda muy justificado el éxito que ha conseguido.
Santos es un policía que se encuentra en el declive de su vida, siempre borracho, con aspecto sucio y con una moralidad bastante dudosa. Una noche, después de un incidente en un prostíbulo, se ve envuelto en una trama de mayores proporciones que las que podía imaginar. Debido a este incidente, una juez empezará a investigar este caso y llevará la investigación paralela a la de Santos.
Tras los buenos resultados que obtuvieron Enrique Urbizu y José Coronado con La Caja 507, vuelven a colaborar en una película que muestra al mejor Coronado que hemos visto hasta la fecha, con un gran guión, y un ritmo que pudiendo resultar difícil para el público más comercial, consigue atrapar desde el primer momento.







