Súper Me ha sido una decepción a medias dentro de las apuestas asiáticas del festival. Por un lado tiene momentos divertidos de acción y comedia, pero por otro la película es bastante tontona y en algunos momentos se ve todo tan ridículo y manido que no acaba de funcionar el conjunto.

SANG Yu está agotado por tratar de mantenerse despierto. Cada vez que cierra los ojos, un demonio lo persigue y lo mata en sus sueños. Una noche, SANG se da cuenta de que tiene un poder especial: puede hacer realidad los tesoros de sus sueños. Casi de la noche a la mañana, se convierte en un hombre rico. Pero su riqueza también atrae la atención de un gángster despiadado.

La trama es curiosa, aunque en el fondo no deja de ser una historia cien veces vista, pero tiene algunos elementos originales que la hacen en algunos momentos entretenida, pero en general no acaba de convencer en ningún momento y no aporta demasiado en ningún aspecto.

Una película que se deja ver sin destacar en nada en absoluto. Yo no perdería el tiempo con ella a no ser que estéis muy aburridos.

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