Sin duda una de las grandes sorpresas del festival ha sido Psycho Goreman, una comedia gamberra ochentera con un monstruo malhumorado y dos niños protagonistas que se llena de referencias al estilo y que ha conquistado a la mayoría de los que la han visto, por desgracia yo no estoy entre ese grupo de personas.

Mimi y su hermano Luke resucitan accidentalmente a un poderoso comandante alienígena. Gracias a un amuleto mágico, logran que la criatura obedezca todos sus caprichos infantiles, pero también atraen a un grupo de asesinos intergalácticos.

Este tipo de películas solo pueden funcionar si conectas con ellas desde el principio, y quizás ese ha sido mi problema. Su humor me parece demasiado ridículo, la niña protagonista me parece insufrible y el alienígena no me acaba de convencer ni siquiera estéticamente.

Si que es verdad que la relación entre los niños y P.G. tiene algún momento divertido, pero son cosas puntuales que no hacen, al menos para mi, que merezca la pena perder el tiempo con ella. Una de las decepciones de este Sitges 2020.

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