Una de las películas difíciles pero totalmente gratificantes del festival es Vivarium, con Jesse Eisenberg y Imogen Poots, que llevan a sus hombros por completo la historia y son junto a Senan Jennings los que hace grande esta película, a parte de su estrambótico guión.

Una pareja va a informarse sobre una casa en una extraña inmobiliaria y tras visitar este extraño y aséptico edificio, quedan atrapados en la urbanización de una manera desconcertante. La aparición de cierto personaje hace que todo sea más complicado si cabe.

Una de película desconcertante, con un acabado visual muy potente y una historia asfixiante, que yo personalmente no se si he entendido en su conjunto, pero igualmente me parece una película bastante recomendable.

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