28 años después: El templo de los huesos
La primera entrega de 28 Años Después fue bastante polémica y polarizó a los fans de la saga, con un planteamiento que pasaba de la acción y la tensión al drama de una manera que muchos encontraron excesivamente desbalanceada, y yo me encuentro en ese grupo de gente. A pesar de esto, me gustó mucho, y me parece muy buena película.
En esta segunda parte, El Templo de los Huesos, nos encontramos con algo parecido pero al revés. La película empieza planteando la trama, con algunas decisiones que me parecen poco acertadas, para ir subiendo el ritmo hasta una parte final que es absolutamente maravillosa, y eso hace que la sensación que te quede sea mucho mejor, aún teniendo los mismos defectos.
El cambio en la dirección se nota y bastante. La película visualmente me parece fantástica, y crea unos personajes con una estética tan original como aterradora, que quizás en manos de otra persona, habría naufragado en el ridículo, pero Nia DaCosta consigue un grupo de personajes, que seguro, tendrán un hueco en la memoria de los fans del género. La película, además, es mucho más explicita que su antecesora, y vemos escenas bastante fuertes para una película que tiene aspiraciones a ser comercial, y se agradece que no se corte a la hora de enseñar la casquería.
Su gran combinación de humor y terror, su estética cuidadísima, su banda sonora, el guión de un infalible Alex Garland, sus protagonistas, ese Templo de los Huesos en su máximo esplendor, y la promesa de una tercera parte muy prometedora, hacen que el drama que menos me funciona, no sea un obstáculo para disfrutarla enormemente.