BCN Film Fest: El coro de Ramsden
El coro de Ramsden es una de esas películas feelgood sencillitas que no necesitan reinventar nada para funcionar. Desde muy pronto queda claro el tipo de historia que quiere contar y el tono en el que se quiere mover: personajes cercanos, conflictos reconocibles, un poco de humor, un poco de emoción y una mirada amable hacia personas que encuentran en la música algo más que una simple afición. No es una película especialmente sorprendente, pero sí muy agradable.
Gran parte de que funcione está en sus actores, que consiguen dar calidez a una historia que podría haberse quedado en algo demasiado convencional. El guion es entretenido, avanza con ligereza y sabe colocar un par de momentos bastante emocionantes sin caer demasiado en el subrayado. Tiene ese punto de película que busca hacerte salir con una sonrisa, y aunque se le ve la estructura en más de una ocasión, eso tampoco juega necesariamente en su contra.
Lo que más me ha gustado de El coro de Ramsden es su idea de la música como terapia, como espacio de encuentro y como forma de recomponer algo que parecía roto. Ahí la película encuentra su parte más bonita, en esa sensación de que cantar juntos puede ser también una manera de acompañarse, escucharse y volver a conectar con los demás. Sencilla, sí, pero efectiva y con el corazón en el sitio adecuado.