BCN Film Fest 2026: Cowgirl
Cowgirl es una de esas películas pequeñas que encuentran su fuerza en la honestidad con la que cuentan su historia. Cristina Fernández Pintado construye un retrato muy humano sobre el envejecimiento, la vida en el entorno rural y la dificultad de seguir adelante cuando las circunstancias parecen empeñadas en ponértelo cada vez más complicado. A través de Empar, una ganadera de 60 años que lucha por salvar su granja, la película habla de la resistencia, de la dignidad y de la necesidad de seguir peleando incluso cuando las opciones empiezan a agotarse.
Uno de sus mayores aciertos está en la forma de acercarse a sus personajes. Empar y el joven Riqui construyen una relación llena de pequeños gestos que hablan de solidaridad, compañía y apoyo mutuo, sin necesidad de grandes discursos. La película transmite muy bien esa sensación de comunidad que todavía sobrevive en muchos pueblos, donde las dificultades se afrontan mejor cuando alguien decide tender una mano. Todo ello está acompañado por un ritmo pausado que permite respirar a la historia y deja espacio para que los personajes crezcan de forma natural.
También me ha gustado mucho su sensibilidad visual. La fotografía aprovecha el paisaje rural para reforzar el tono íntimo de la película y convierte el entorno en una parte esencial del relato. Cowgirl no busca el impacto fácil ni el drama exagerado; prefiere hablar desde la sencillez y la autenticidad. Y precisamente ahí reside buena parte de su encanto. Es una película cálida, cercana y profundamente humana, que deja una bonita reflexión sobre la perseverancia, el arraigo y la importancia de no rendirse cuando aquello que amas está en juego.