BCN Film Fest 2026: Aguas tranquilas
Aguas tranquilas, de Naomi Kawase, es una de esas películas que no buscan contar una historia a toda velocidad, sino invitar al espectador a detenerse y observar. Ambientada en una isla subtropical de Amami, la película utiliza la relación entre Kyoko y Kaito para hablar del paso a la madurez, de la vida, de la muerte y del vínculo profundo que existe entre las personas y la naturaleza. Es un cine contemplativo, que exige entrar en su ritmo para dejarse llevar por todo lo que transmite.
Como suele ocurrir en el cine de Kawase, la naturaleza no es un simple escenario, sino un personaje más. La cámara observa el mar, el viento, la lluvia y los árboles con una sensibilidad extraordinaria, construyendo una atmósfera de una serenidad casi hipnótica. La fotografía es preciosa y la puesta en escena respira calma en cada plano, mientras la música acompaña con enorme delicadeza sin romper nunca esa sensación de paz que envuelve toda la película.
Es cierto que su ritmo pausado puede alejar a quienes busquen una narración más convencional, pero creo que precisamente ahí reside buena parte de su belleza. Aguas tranquilas invita a mirar el mundo de otra manera, a reflexionar sobre nuestro lugar en él y a aceptar los ciclos de la vida con una serenidad poco habitual en el cine contemporáneo. Es una película que no solo se ve, sino que se siente, y que deja una agradable sensación de calma mucho después de terminar.