La invitación
Hollywood ha descubierto a uno de los mejores directores españoles, Cesc Gay, y lo primero que se les ocurre es hacer un remake de su película Sentimental, sustituyendo a Javier Cámara por Seth Rogens bajo el auspicio de A24. Si esta introducción no te ha parecido una marcianada, es que ya estás de vuelta de todo.
Es importante separar esta película de la obra original, porque al final, Olivia Wilde ha creado una obra nueva y hay que tomársela como tal, así que voy a evitar por completo hacer comparaciones. La historia nos narra una noche en casa de una pareja. Unos ruidosos vecinos van a cenar a su casa, y por muy emocionada que esté la mujer, el marido está completamente en contra de esa velada y no disimulará a la hora de expresarlo.
El casting me parece espectacular. Juntar al actual rey de la comedia como es Seth Rogens, con Edward Norton, que ya ha demostrado en otras ocasiones la gran vis cómica que tiene, Olivia Wilde, que ejerce de directora y protagonista, y Penélope Cruz, que se mueve en este papel con una soltura tremenda, es un acierto total, y le dan a la historia un dinamismo y una credibilidad, que te hace sufrir y soltar carcajadas por igual, sin duda lo mejor la propuesta junto al guion.
La puesta en escena es la tercera pata de esta película que hace que funcione tan bien. En su breve filmografía, Olivia Wilde ha demostrado tener mucho que decir en el mundo del cine, y aquí tiene momentos visuales bastante conseguidos, que le dan un punto extra a la película, y le da más calidad cinematográfica a una historia que llevada de otra manera podría haber sido una obra de teatro filmada.
Y ahora vamos con el punto negativo que para mí, lastra bastante el resultado final, y es la duración. El guion, siendo muy bueno y teniendo diálogos brillantes, adolece en algunos momentos de ritmo, y se llega a hacer un poco pesada e incluso aburrida, y es una pena, porque seguramente si hubiese cerrado mejor este apartado, para mí estaríamos hablando de la comedia del año, junto a The Drama, pero estos momentos le restan a la película y enturbian un poco el resultado final, que a pesar de esto, sigue siendo excelente.
Una comedia recomendadisima, con grandes intérpretes, unos diálogos divertidísimos y una puesta en escena muy lograda, que solo se le puede reprochar el ritmo en algunos momentos. Para mí una de las películas imprescindibles del año.