Ya ha finalizado la primera temporada de I Love LA, un total y completo guilty pleasure creado por Rachel Sennett, también protagonista, y tengo que decir que la serie ha ido de menos a más. La trama viene a ser una revisión de Sexo en Nueva York y Girls pasada por el filtro de la generación Z, con problemas irreales, como lo eran en la serie de Sarah Jessica Parker, pero con intereses actuales y un reparto que encaja perfectamente, sobre todo los papeles de Odessa A’zion y su contraposición, Josh Hutcherson.

La serie nos cuenta la vida de una chica que trabaja en una empresa de management de influencers, y cómo el retorno de una amiga con cierto éxito en Instagram, le cambia la vida por completo. El grupo es muy variopinto, pero todo con mucho glamour, un estilista de estrellas, la hija de un magnate, y los proyectos de nuevos ricos que intentan alcanzar el deseado estatus.

De primeras los personajes son absolutamente desagradables, pero con el paso de los capítulos, vas conociéndolos más y entendiendo en parte su forma de ser, hasta que acabas rendido a este peculiar grupo. No estamos ante una de las series del año, ni la recordaré dentro de diez años, pero me parece una apuesta muy divertida y fresca, que destaca entre tantas series clónicas.

Si os apetece pasar un rato divertido, con un grupo de jovenes tan superficiales como entrañables y una situaciones fuera de nuestro alcance, pero que a la vez nos dan un reflejo del postureo que hay tras las estrellas de las redes sociales, esta es vuestra serie, que ya está enterita en HBO Max.

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