Nouvelle Vague
Richard Linklater me parece un director magnídfico, con una filmografía impecable, pero que en los últimos años nos ha traído unas apuestas tan diferentes como recomendables, y con Nouvelle Vague, da un salto de calidad abismal, en su carta de amor al cine.
Tenía unas expectativas muy altas con esta película, primero tras ver como Tarantino se deshacía en aplausos en su estreno en Cannes, y después, por el riesgo que tomaba Linklater al mostrar en una película, a unos genios de cine como son Godard, Truffaut o Chabrol entre los muchos directores que formaron parte de este movimiento. El resultado final me ha dejado completamente enamorado de su propuesta.
Seguro que habrá puristas que hablarán de que esto no fue así, o que Godard no hacía esto o pensaba lo otro, pero al final la obra hay que tomarla como una ficción, por mucho que parta de un hecho real, y el amor que denota en todas sus escenas hacia esos autores, a Belmondo, a Seberg… me ha parecido maravillosa. Salvando las distancias, podríamos estar ante una revisión de La Noche Americana, donde vemos los entresijos del mundo del cine mientras descubrimos la manera de trabajar loquísima de Godard.
Otro aspecto impresionante es su fotografía. Parece que el blanco y negro no tiene el respeto de mucha gente en la actualidad, y no se aprecia lo maravilloso que se ve en muchos momentos una película con una fotografía tan buena como esta. Grandioso trabajo que se merece todos los Oscar que no se va a llevar este año.
Todos sus actores, sin excepción, colaboran en crear una obra absolutamente redonda, llena de humor y respeto por el cine, y donde nuevas generaciones podrán descubrir un cine sin el que no se podría entender el actual, bueno, el actual existe por las fórmulas de los grandes estudios, pero ya me entendéis. Una obra imprescindible.