El día de la revelación
La nueva película de Spielberg, El Día de la Revelación, era una de mis películas más esperadas de este año. Es uno de mis directores preferidos y poder disfrutar de un proyecto nuevo suyo en el cine, es una cita ineludible, además volvía al género en el que más lo disfruto, la ciencia ficción, así que ¿qué podría fallar? Spoiler, casi todo.
Vamos a empezar por lo que me ha gustado, que es la mano maravillosa de Spielberg tras la cámara. Todo está muy bien rodado, con algún plano secuencia que me ha parecido maravilloso, como las escenas de acción, que en general lucen muy bien, pero sorprendentemente tiene momentos en los que no me podía creer lo que estaba viendo, ya no hablo de pequeños fallos que puedes dejar pasar, si no momentos que pensaba, pero como puede haber pasado esto el filtro del estudio y que nadie le haya dicho, “Spielberg, esto no tiene ningún sentido, dale una vuelta que seguro que se te ocurre algo mejor”.
Tengo claro que el guión es el gran problema de la película, y mira que está escrito por David Koepp, todo un experto en lo suyo, y normalmente un guionista muy solvente, pero para mi gusto, se le va la mano intentando llevar la historia al estilo de Spielberg y por momentos le sale una historia extremadamente infantiloide.
No voy a decir que esperaba un tono más oscuro en algunos momentos por mucho que lo pidiese la historia, porque estaba claro que no era algo que iban a encontrar, pero donde mucha gente ve la inocencia y el buenismo del Peter Pan del cine, yo veo dejadez a la hora de resolver la película y las escenas claves, y en vez de pensar en situaciones con sentido, queda todo en un plano superficial, te hace el avión con la cuchara, y te lo tienes que comer.
El Día de la Revelación ha sido para mí, la gran decepción de lo que llevamos de año. Pero también os digo que tengo que verla otra vez, sabiendo a lo que me voy a enfrentar, porque me niego a que no me haya apasionado una película de este genial director, aunque bueno, Amistad, por muchas veces que la vea, no va a gustarme nunca.