BCN Film Fest 2026: Solomamma
Solomamma no reinventa nada. Su historia transita por caminos bastante conocidos y, en más de una ocasión, es fácil intuir hacia dónde se dirige. Sin embargo, eso no le impide funcionar. Tiene un guion escrito con muy buen gusto, que sabe encontrar el tono adecuado en cada momento y consigue que conectemos con unos personajes cercanos y creíbles. Al final, no siempre hace falta sorprender para emocionar.
Gran parte del mérito está en sus interpretaciones, que aportan una naturalidad muy agradable y consiguen que los conflictos se sientan auténticos. También me ha gustado mucho el trabajo de Janicke Askevold tras la cámara. La dirección demuestra un gran cuidado por los pequeños detalles y, especialmente, por la construcción visual de la película. Hay planos muy bien pensados y una fotografía que aporta personalidad a la historia, haciendo que muchas escenas transmitan tanto por lo que muestran como por lo que cuentan.
Otro de los aspectos que mejor funcionan es el equilibrio entre el drama y el humor. Solomamma sabe aliviar la tensión cuando lo necesita sin traicionar nunca el tono de la historia, lo que hace que el conjunto resulte muy fluido y agradable de seguir. Quizá no sea una película especialmente original, pero está tan bien interpretada, tan bien dirigida y tan bien contada que termina dejando muy buen sabor de boca. De esas pequeñas películas que, sin hacer demasiado ruido, consiguen conquistar al espectador gracias a la honestidad con la que están hechas.