El ser querido
Rodrigo Sorogoyen se ha ido convirtiendo poco a poco en mi director español favorito, sobre todo con As Bestas, que me parece una de las obras maestras del cine español reciente, y por este motivo, tenía muchas ganas de El Ser Querido, a pesar de llegar con cierto run run por su parecido argumental con Sentimental Value. Vamos a quitarnos de encima esto rápido, no, solo se parecen en una sinopsis de una línea, la película es completamente diferente, sobre todo en su desarrollo y su puesta en escena.
Para mí, los dos grandes pilares de esta película son las actuaciones y el guion. En el primer apartado, todos los actores brillan, pero por supuesto los que lo hacen con más fuerza son Victoria Luengo y Javier Bardem, especialmente este último, que lleva unos años en un estado de forma impresionante, y con diferencia me parece el mejor actor español en la actualidad. Su mirada y su expresión tienen una fuerza descomunal, y consigue transmitir de una manera sorprendente. Me gustaría destacar también la interpretación de Melina Matthews, que a pesar de tener un papel muy pequeño, tiene dos momentos con miradas que lo dicen todo sin necesidad de hablar.
El guion, es el otro acierto, y es que Sorogoyen e Isabel Peña tienen un don para narrar historias, y como sucede en As Bestas, muchas veces no necesitan diálogos para contar una historia que vive más de las sensaciones que de largos diálogos, y eso es tan complicado que hay que aplaudirlo cuando se hace, y encima tan bien. Un momento que no tiene guion, pero que es probablemente el mejor de la película, es su inicio en el restaurante, una escena que se improvisó durante una hora con los dos actores, y que te mantiene con el corazón en un puño, tremendo trabajo conjunto para llegar a ese momento.
Todo lo que estoy escribiendo sobre la película es maravilloso, peeeero, para mí tiene un problema en su forma. La mayor parte de la película, los experimentos visuales de Sorogoyen son maravillosos, preciosos, pero a la vez te hacen sentir que te estás fijando demasiado en ellos, que se convierten en protagonistas cuando deberían pasar desapercibidos, y tanta experimentación desentona para mi gusto en algunos momentos, pero es un mal menor y totalmente personal que no tiene que empañar la que considero que por ahora es la mejor película española del año, y seguirlo que está en mi top 3 del 2026.