Las películas que se pasan de frenada con el simbolismo suelen tirarme para atrás, y Kodo-Di Koko-Da pintaba que iba por esos derroteros. Para mi desgracia, se cumplen las previsiones, y nos encontramos con una película que aunque no se mete en la búsqueda de un mensaje sesudo y se entiende relativamente bien, se hace bastante pesada.

Una familia está de vacaciones en Dinamarca y allí la mujer sufre una intoxicación y es trasladada al hospital. En el hospital vivirán un suceso que les cambiará la vida por completo y les hará vivir una pesadilla recursive.

Tiene buenas intenciones la película, e incluso alguna buena idea formal, pero la película es demasiado pomposa y se pierde en un metraje que por momentos se hace aburrido y no lleva a ningún sitio tras tres o cuatro repeticiones. La peor película del festival hasta el momento.

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