Cesc Gay es uno de mis directores españoles favoritos, y se mueve con una soltura envidiable en las películas teatrales que se centran casi exclusivamente en los diálogos. Con 53 domingos vuelve a adaptar una obra teatral suya, esta vez para Netflix, y el resultado es una comedia divertidísima con unos actores muy inspirados y un guion que funciona muy bien.

Tres hermanos quedan en casa de uno de ellos para hablar de los problemas que está experimentando su padre, pero cada uno tiene su propia vida, y en ella no entra ocuparse de nadie más. Esta tensión junto a las rencillas y envidias de cada uno, desencadena en continuas discusiones.

El reparto de 53 Domingos es de absoluto lujo dentro de la comedia, con un Javier Gutiérrez que borda todo lo que hace, siempre con esa gracia contenida, Javier Cámara al que probablemente me sería imposible creerme en este papel en una película más seria, pero que aquí encaja a la perfección, Carmen Machi que también da un pequeño giro al tipo de papel que suele interpretar y está graciosísima, y Alexandra Jiménez que parece que han escrito el papel para ella, con esa naturalidad con la que traspasa la cuarta pared constantemente con sus soliloquios.

Pero gran parte del mérito de las actuaciones no está solo en los actores, sino en la magnifica dirección de actores que consigue Cesc Gay, que siempre consigue sacar lo mejor de sus interpretes. Es verdad que en este caso lo tenia fácil, pero se nota la mano del director a la hora de moverse los actores por las escenas. Una de las grandes virtudes de Cesc junto a sus guiones.

Una película muy divertida, que a la vez sabe ponerse tierna cuando es necesario, y que muestra una vez más lo bueno que es Cesc Gay en este tipo de comedias. Recomendadisima.

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