Hokum
Damian McCarthy nos sorprendió a todos con una película de folk horror muy peculiar, Oddity, que tenía uno de los personajes más perturbadores que he visto en mucho tiempo, la estatua de madera, así que cuando me enteré que estrenaba Hokum junto a Adam Scott, el hype se disparó, y como suele suceder, mal asunto, siempre es difícil cumplir las expectativas que tu mismo te has generado.
La película nos cuenta la historia de un escritor americano que viaja a una posada irlandesa para esparcir las cenizas de sus padres. Allí se encontrará con una serie de extraños personajes que le llevarán a situaciones terroríficas.
La película tiene un imaginario que me ha encantado, tanto visual como conceptualmente. No voy a contar nada que os estropee la película y os diría que evitéis el trailer para encontraros con este imaginario por primera vez, pero sí que puedo deciros que su folk horror tiene… no sé si influencias, pero desde luego similitudes, con Longlegs, y me refiero al apartado visual, no a la temática, y solo por esto, a mí ya me tiene ganado.
Ahora vamos con lo que menos me ha gustado, el ritmo. Creo que la película tiene algunos momentos donde se pierde un poco insistiendo en algunos temas, y en esos momentos me ha aburrido, incluso me ha desconectado de lo que estaba pasando, y eso hace que me cueste volver a entrar en lo que esta contando y algunas escenas hayan tenido menos impacto en mí de lo que esperaba, de hecho, no me he llevado ni un solo susto, y no sé si es porque eran muy predecibles o en esos momentos me había salido de la película, pero también tengo que decir que la gente de mi alrededor, sí que han dado unos buenos saltos en esas escenas.
Poniéndolo todo en una balanza, claramente gana lo positivo, y esta historia extraña y perturbadora acaba por impactarte y es muy disfrutable, pero quizás esperaba la quintaesencia del cine de terror, y se queda muy lejos de eso.