El cine de superhéroes post pandemia empieza a llegar con fuerza, y la primera gran apuesta de DC ha sido la segunda entrega de El Escuadrón Suicida, el grupo de villanos más gamberro de los cómics.

Tras el fracaso de su primera entrega, DC ha preferido ir sobre seguro y hacerse con uno de los directores que mejor rendimiento saca a las películas de superhéroes que combinan humor con aventuras, James Gunn, y con este cambio nos encontramos una mezcla entre Guardianes de la Galaxia y Deadpool, aunque sin llegar a la calidad de la primera ni al humor bestia de la segunda.

Esperaba mucho de esta nueva entrega, sobretodo después de las buenas críticas que había recibido en sus primeras proyecciones, y afortunadamente el resultado no ha decepcionado lo más mínimo, con unos personajes con los que consigues empatizar desde el primer momento, y una gran combinación de humor y acción.

Si algo caracteriza las películas de James Gunn es el humor y las bandas sonoras. En el primer apartado, Gunn opta por un camino parecido al de Guardianes, y mientras todos esperamos ver escenas graciosas de Harley Quinn, la verdadera comedia aparece con personajes mas serios como Pacemaker, Bloodsport o Rick Flag. Pero este apartado funciona no solo por el guión, sino por los actores que se adaptan a este rol sin problema y tanto Idris Elba como John Cena o Joel Kinnaman saben combinar las dos facetas de sus personajes para que funcionen tanto en la comedia como en la acción. Incluso Sylvester Stallone que pone la voz a King Shark, está muy gracioso y consigue dar forma a otro de los grandes descubrimientos de esta película. También me gustaría destacar otros papeles más secundarios como el de Juan Diego Botto, que tiene uno de los momentos más divertidos de la película, o el de Nathan Fillion como T.D.K., uno de los personajes con los poderes más extraños que encontraremos, y por supuesto el del prolífico director Taika Waititi, que con un papel pequeñísimo se ganará nuestro corazón sin problema.

Sobre la banda sonora, en esta ocasión Gunn apuesta por una música alternativa más actual que en Guardianes de la Galaxia, y funciona a la perfección, con canciones de Pixies, The Decemberists y The Fratellis, e incluso un score bastante rockero, pero sin olvidarse de los clásicos con un enorme Johnny Cash abriendo la película.

Otro de los grandes aciertos es el gran despliegue de personajes con el que cuenta, pero por desgracia no todos tienen el mismo protagonismo y yo al menos me he quedado con ganas de saber más de algunos de ellos, sobre todo porque al final, quitando a los personajes principales, el resto tienen una presencia casi testimonial.

De los pocos defectos que puedo encontrar el mayor es la bajada de ritmo que encontramos hacia la mitad de la película, volviéndose por momentos aburrida. Esto me sorprendió porque la historia tiene bastantes temas para aprovechar, pero por algún motivo les ha quedado una parte central bastante descafeinada. Por suerte cuando remonta, lo hace a lo grande hasta llevarnos al espectacular final.

El Escuadrón Suicida apuntaba maneras en sus trailers y no decepciona, nada que ver con su fallida primera entrega. Es una apuesta muy recomendable y se posiciona como una de las películas más entretenidas de este 2021.

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