El ramen es una de las comidas japonesas más famosas, junto al ya masificado sushi, y en este documental, conocemos un restaurante diminuto, que como suele pasar muchas veces, por el boca a boca, va tomando fama hasta convertirse en uno de los puntos imprescindibles para degustar este plato.

Kazuo Yamagishi es el amable cocinero que nos presenta este documental, un hombre que a pesar de los golpes que le ha dado la vida, sigue trabajando incansablemente en su restaurante con el fin de ayudar a sus aprendices y satisfacer a sus clientes, pero durante la grabación, el cocinero irá teniendo problemas que complicarán la continuidad del negocio.

La historia que cuenta el documental me parece muy emotiva, pero creo que el resultado final podría ser mucho mejor, porque con una historia y un protagonista tan interesante como este, podría haber salido mucho más material sobre el que profundizar, sobre todo en el apartado de la comida. Sin embargo, en algunos momentos se nota un poco perdido, intentando buscar la lágrima fácil, a pesar de las negativas del protagonista a hablar de ciertos temas, y quizás este es para mi el mayor punto débil.

Un documental entretenido, que sirve para conocer a un cocinero con el que sientes una gran empatía desde el minuto uno y que cocina unos platos que a mi me han dejado con unas ganas terribles de comer ramen.

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