Paul Urkijo regresa al festival de Sitges, donde ya triunfó con Errementari, para presentar su nuevo trabajo, Irati, un cuento medieval, ambientando en el folklore de Euskadi, y que sorprende al ver como ha evolucionado su cine en tan poco tiempo para ofrecer una película tan espectacular como esta.

Un grupo de guerreros cristianos y musulmanes se adentran en los recónditos bosques del Pirineo pagano para intentar recuperar el magnífico tesoro que perdió Carlomagno en la batalla de Roncesvalles. Serán guiados por una enigmática joven de la zona, Irati, que los sumergirá en «un extraño y ancestral mundo mitológico» donde «todo lo que tiene nombre existe».

En sus primeros minutos, Irati no me atrapó en absoluto, no soy muy fan de la fantasia medieval, y menos cuando tiene estos aires de cuento, pero poco a poco, la película va mostrando su solidez, su espectacular fotografía, y sus interpretaciones, para acabar convenciendo hasta al mas incrédulo y convirtiéndonos en adeptos de la religión cinematográfica de Urkijo.

Como apunte, tras su rueda de prensa, de las más interesantes de este año, y donde nos explico bastante sobre la fotografía de la película y localizaciones, el equipo recibió una ovación que muy pocas veces se ha podido ver en el festival, así que no debo ser el único que ha quedado cautivado por su apuesta.

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